Nadín Ospina
   
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...Las obras de Nadín Ospina son el resultado del estado de tránsito e intercambio de ideas que caracteriza a nuestra época. Su carácter híbrido remite a las operaciones de resignificación que los individuos de sociedades periféricas hacen de los productos de la cultura hegemónica. Pone en evidencia el estado de constante redefinición en que se encuentran las culturas locales como consecuencia del auge de las redes de comunicación y de los intercambios económicos mundiales. Las propuestas de Nadín Ospina aluden a un concepto de lo latinoamericano -si es que éste alguna vez ha existido verdaderamente- en crisis; aluden a una realidad en negociación, en la que los mitos de una Arcadia prehispánica perdida se funden con la rutilante cultura transnacional del espectáculo. Las revisiones de las figuras de Colima, las parejas copulando de la cultura Tumaco o los guerreros azteca, todos con sus orejitas de Mickey Mouse, perfilan un escenario en el que los sujetos -inmersos en campos de fuerzas en los que lo mundial y lo local se repelen y se atraen, a la vez- deben apropiarse de fragmentos de distintas procedencias para otorgar sentido a la realidad. Las obras mestizas de Ospina son consecuencia de un estado de cosas en el que los sujetos -incluidos los de los llamados países occidentales- deben otorgar un nuevo significado a productos transnacionales para hacerlos conciliables con su realidad mas inmediata, la realidad local. Las propuestas del artista colombiano son la consecuencia de un mundo en el que todos hemos devenido el otro....

Eduardo Pérez Soler.
(Fragmento de artículo publicado en la Revista Lápiz.
Madrid Marzo de2001)

Presentación

En 1996, Nadín Ospina presentó su candidatura a la Beca Guggenheim con el proyecto titulado Viaje al fondo de la tierra. En treinta lineas de texto, Nadín Ospina resumió lo que aspiraba a realizar en los años siguientes y obtuvo la beca. Sin duda, la idea que presentó era talentosa, incluso brillante, pero hay que reconocer que el éxito obtenido fué el resultado lógico de una trayectoria de muchos años dedicados al arte con pasión, claridad, seguridad y coherencia.

Esa trayectoria, ampliamente aplaudida por la crítica autorizada dentro y fuera de Colombia, es una de las más fulgurantes de su generación y merece ser reconocida como una de las realmente firmes y destacadas del arte actual de América Latina. De muchas maneras, la Beca Guggenheim ha premiado el sentido y originalidad de la obra de Nadín Ospina, que el Museo de Arte Moderno de Bogotá acoge y exalta con esta publicación.

Los de Nadín Ospina son trabajos reconocidos por su profundidad, pero también por su risueño humor. Esto les da su carácter, que con tanta facilidad aprecia el público en general. No obstante, hay aspectos ocultos y a veces secretos con los que ahora podrán familiarizarse los estudiosos, a través del ensayo de Alvaro Medina, curador del Museo, quien hace un excelente análisis de la sólida trayectoria de este joven artista.

Gloria Zea
Directora
Museo de Arte Moderno de Bogotá